domingo, 31 de enero de 2010

El Nobel de 2010... ¿pero por qué no el de 2009?

Para este 2010 en el que ya nos encontramos, se está llevando a cabo una interesante iniciativa de cara a uno de los galardones de mayor renombre mundial: el Nobel de la Paz. Y es que un amplio colectivo, en el que se incluyen tanto personalidades como Felipe González o Ricardo Lagos (expresidente de Chile) como instituciones como El País, apoya la posibilidad de que este premio se le otorgue este año como homenaje a Vicente Ferrer, fallecido en junio de 2009 tras más de cincuenta años de trabajo con los más pobres de la India.
Este hombre luchó durante la mayor parte de su vida por hacer un poco más igualitaria la vida en la India, ofreciendo recursos y cuidados a los intocables (recordemos que en la India sigue vigente el sistema de castas que legitima su sociedad, y éstos son un escalafón que se encuentra no ya en lo más bajo del sistema, sino fuera de él), que según la tradición no merecen más que el desprecio del resto de hindúes, y a las mujeres (si hablamos de una sociedad con una escisión de castas, cómo podemos siquiera pensar que haya igualdad entre sexos). Y por eso, tras su muerte, se quiere gratificar a él y a su causa con este reconocimiento.
Me parece bien. Un trabajo humanitario de este calibre es al que deben destinarse estos galardones. Sin embargo, el Nobel de 2009 fue entregado en octubre (cuatro meses después de su muerte, por tanto) y no se pasó por la cabeza del tribunal entregárselo entonces. Fue a parar a manos del insigne presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, que es un defensor de las libertades porque ha llegado a la presidencia de su nación luchando por los derechos de su gente, la población afroamericana... ¿o no? La entrega de ese premio fue muy discutida y yo intento algo así como reabrir el debate. Porque no dudo la importancia de ese señor en la paz mundial, pero se le dio antes de que hiciera nada, tan sólo con un programa electoral que cumplir (y del que, por cierto, ya se cayó el tema de Guántanamo, que no parece viable cerrarla).
Porque el Nobel de la Paz es para los que luchan por la igualdad en el mundo. ¿No sería más adecuado dar este premio a los que luchan con todas sus fuerzas por conseguir una vida más justa que a aquellos que en su vida profesional se supone que hace algo para que haya paz?

jueves, 14 de enero de 2010

La imagen que tenemos de África y la repercusión que nuestras acciones están teniendo sobre ellos

Hoy hablaremos de uno de nuestros continentes vecinos, y precisamente de aquel que más está lastrado económicamente. Porque hace un par de días surgió una interesante conversación con un amigo a raíz de la triste noticia del atentado contra la selección de Togo, y además hoy, en clase de Historia de la Comunicación Social I se ha dado un pequeño resumen del origen y razones de esa imagen que tenemos del continente africano y sus gentes.
Empecemos por la historia de este continente respecto al nuestro. África ha sido una tierra que siempre estuvo ahí, pero en la que no nos aventuramos realmente hasta la era de los imperialismos, esa época en la que nuestros mercados estaban ya agotados y necesitabamos nuevos horizontes (también para asegurar un poder mayor que el de los otros imperios). Se dio el salto al viejo nuevo continente en busca de materias primas que los indígenas no explotaban (por supuesto, en la época de la que hablamos, no tenía ningún sentido hablar de la legitimidad de las tribus africanas sobre esas tierras) y se necesitaba que los ciudadanos de los distintos países que lo hicieron apoyaran esa aventura colonizadora. Para ello llegaron las historias de caníbales y de miles de horrores que acontecían en las selvas de las entrañas de África. Y los europeos (grosso modo, no todos) se lanzaron a la aventura, estando justificada la "salvación" de esta tierra.
Y aún nos llega esa imagen y las consecuencias de nuestras acciones sobre los pobladores de este continente. Porque las historias que nos llegan del viejo continente (por mucho que nos empeñemos en llamar a Europa "viejo continente", los arqueólogos sitúan a los primeros homínidos en África, por lo que no sé cuál debe ser llamado "viejo") no rompen esos esquemas de salvajismo que tenemos desde que Stanley buscaba a Livingstone por allí. Noticias de tribus que exterminan a otras por recursos, como es el caso del ataque a la selección togolesa para reivindicar la independencia de Cabilda, una región rica en petróleo, son habituales en nuestra prensa. Pero ninguno sobre el desarrollo económico de países como pueda ser el Congo o sobre las políticas de Malí. Por eso nos cuesta imaginarnos a negros vestidos de traje yendo a una oficina. Y todo esto, ¿por qué?
Pues por la simple razón de que a Europa le convenía. Necesitábamos justificar el aplastamiento de las tribus que habitaban esos lugares para tomar esos recursos que tanta falta nos hacían. Y aún hoy día es vital mantenerlos un paso por detrás nuestra (no vaya a ser que ahora nos tomen la delantera y se conviertan en una nueva potencia mundial).
Y en cuanto a sus encarnizados conflictos, ¿no es algo así como el resumen de nuestra historia en una sóla página con el mismo número de manchas de sangre? Occidente le "regaló" el bien de la tecnología a sus hermanos africanos, pero en el manual de instrucciones no venía las consecuencias de su mal uso. El pueblo africano no se había masacrado (en las batallas tribales nunca morían más de decenas de personas mientras en las nuestras las bajas se contaban por millares) hasta que llegamos nosotros y pusimos en sus manos aquello a lo que habíamos llegado tras años de historia, pero sin que ellos tuvieran esa historia. Porque en Europa tenemos esa conciencia social formada a lo largo de innumerables guerras. Pero en África, ¿se van a comparar con el guerrero masai que lucha por su pueblo? Pues en tal caso, en nombre de su pueblo, matará.

lunes, 11 de enero de 2010

La tiranía del consumo

Sé que llego un poco tarde para esto, pero lo dejo y así ya lo tenemos para futuros años. Porque acaban de pasar esas bonitas fechas de reuniones familiares. Y sobre todo, esas fechas en que los niños se ven rodeados de nuevos juguetes con los que disfrutar.
Y es curioso como, ante el bombardeo de la publicidad y la importancia que da la sociedad a las nuevas tecnologías, los juguetes tienden a ser cada vez más y más sofisticados. Ya no son camiones que el niño coge con una mano y lleva de un lado para otro. Ahora son coches de Fórmula 1 teledirigidos que alcanzan velocidades asombrosas para una maquinaria tan pequeña. Ya no son muñecas de rasgos dulces. Ahora son muñecas o muñecos de rasgos exagerados que hacen varias cosas, como llorar, pipí o popó (lo cual a algunos adultos parece algo molesto, pero la niña no consiente que el juguete no tenga actividad de ese tipo). Ahora los regalos tienen que ser primicias del mercado.
Pero, por mucho que nos empeñemos, los niños siguen siendo niños. Por muchos anuncios que les pongan, su efecto es relativo. Y, a veces, por mucha tecnología que conlleve un juguete, puede que el niño prefiera otro mucho más simple.
Creo que no soy el único que ha visto a niños que se encontraban sepultados en una maraña de coches teledirigidos, muñecos que lanzaban no-se-qué si le dabas no-se-dónde y demás artefactos cuanto menos ingeniosos y hemos visto que el niño jugaba con un perrito de plástico que viene en uno de ellos o con un coche teledirigido pero sin mando ni nada, sino llevándolo en su mano.
Porque la fiebre consumista nos ha hecho olvidarnos de parte de lo que la infancia es y lo que se quiere en ella. Un pequeño ordenador está muy bien según un adulto, pero probablemente al niño le gustará más un dinosaurio de plástico con el que "comerse" al resto de sus juguetes. Pero en ocasiones incluso el propio niño se ve condicionado por lo que los que le rodean esperan de él (sobre todo cuando ya hablamos de niños en una edad en la que empiezan a razonar sus cosas). Tal vez el niño quiere jugar con una peonza, pero como sus amigos juegan con la peonza magnética tal de nombre cual, pues cambia sus intenciones. E incluso hay muchos casos de niños que quieren algo simple, pero sus familiares, a los que les parece una "cutrez" (o cualquier adjetivo similar), le endosan un juguete mucho más sofisticado (y sobre todo más caro) "con el que se divertirá más" (lo cual en realidad no oculta sino un intento de ganarse al crío por criterios económicos y sentirse autorealizado, aunque al chiquillo le dé igual todo esto en realidad).

sábado, 9 de enero de 2010

Tiroteos separatistas en la frontera

La selección togolesa sufrió ayer un grave incidente cuando se dirigía a la región de Cabinda, región que forma parte de Angola y lugar donde el combinado disputará sus primeros partidos de la Copa de África.
El autobús en el que viajaba el equipo sufrió el ataque de unos rebeldes separatistas cabindos que tirotearon el automóvil, matando al conductor y alcanzando a varias personas, entre ellas un par de jugadores.
La reivindicación del acto de extrema violencia llegó horas después, de manos de las Fuerzas de Liberación del Estado de Cabinda. Y amenazaban con que esta no será la única acción de este tipo que lleven a cabo.
En un continente marcado por los odios raciales y con una historia forzada por Europa (como describe Ryszard Kapuscinski en su libro Ébano), actos de esta índole no son tan extraños por desgracia. Con la tecnología que ha desarrollado Europa, pero sin la conciencia social del viejo continente (en el que ya hemos visto barbaries más que suficientes a lo largo de la historia), estas personas llevan a cabo en ocasiones auténticas matanzas.
Pero lo inevitablemente llamativo de este hecho es que el ataque no se ha dado contra miembros de la población "opresora", como sucede en la mayoría de casos terroristas, sino contra un tercero en discordia. Togo no tenía nada que ver con estos conflictos políticos y menos aún sus jugadores de fútbol. Pero contra ellos se han lanzado los independentistas cabindos para llamar la atención de Angola e incluso del mundo entero. No es la primera vez que un grupo "de liberación" ejecuta acciones contra extranjeros, pero nunca se había ido de lleno contra el extranjero, sino generalmente los daños que se les pudieran inflingir eran más bien colaterales, tal vez por su relación con el país o por estar en un mal lugar, junto a alguien que si era un objetivo "terrorista". Pero esta vez han sido ellos el objetivo. Y a la vista de que la Copa de África no se suspenderá, veremos si no nos asaltan las noticias sobre los azorados equipos que sufren ataques por unos objetivos independentistas con los que nada tienen que ver.

viernes, 8 de enero de 2010

El Tercer Mundo tal vez no esté tan lejos como creemos

Si hablamos de esclavitud, seguro que nos vendrán a la cabeza los romanos o los egipcios. Como mucho los estadounidenses de hace más de un siglo, con los negros trabajando en sus campos. Pero nadie lo haría en nuestros tiempos. Y si lo hace, su mente volará al África negra o a ese foco de tensiones que es Oriente Medio. Pero desde luego, nadie posa sus pensamientos en Europa.
Pero en la Europa democrática y llena de derechos humanos también hay reductos en los que estos términos no son más que motivo de chistes entre capataces. Y tranquilos que no volaré para ello a Europa del Este, sino que con el sur de Italia me bastará.
Todo esto lo digo por la noticia que llega hoy a nuestros sentidos sobre un hecho acontecido en el municipio calabrés de Rosarno, donde una multitud de inmigrantes irregulares que trabajan en los campos del sur italiano han protagonizado una manifestación en la localidad que ha acabado en una refriega entre los miembros de la localidad y los manifestantes.
Las razones que movían a los inmigrantes, todos ellos en situación irregular y procedentes de diferentes zonas de África, eran las indigentes condiciones en que viven y la explotación que sufren. Sin embargo, un vecino del pueblo cuya identidad es aún desconocida hirió a dos de ellos al disparar una pistola de aire comprimido. Este hecho hizo estallar los nervios de todos los asistentes y comenzó una batalla campal que ha acabado con varios heridos, la mayoría (si no todos) de ellos negros.
Estos inmigrantes están en el país por acción de las mafias que operan en la zona, que los traen como mano de obra para ser explotados al más puro estilo del esclavismo clásico. Estas organizaciones, tan poderosas en el sur italiano, mueven estas masas según sus intereses y los tratan sin aprecio alguna por su vida (sus medios se parecen bastante al liberalismo de inicios de la industralización, con capataces que escogen a los trabajadores cada mañana a dedo). Y ante la más mínima petición de unas condiciones mínimas, si no lo "soluciona" la "organización", parece ser que lo hace el pueblo.
Pero lo más lamentable de todo esto no creo que sea la xenofobia del pueblo calabrés que reclama una vendetta sobre los negros, ni la administración mafiosa de unas vidas humanas como si de reses de ganado se tratara, sino la reacción del Ministro de Interior italiano, Roberto Maroni, conocido miembro de la Liga Norte poco familiarizado con la aceptación del diferente. Este hombre, en lugar de suavizar la situación pidiendo al pueblo que deje las armas (ya que se empieza a ejercer una auténtica "caza del negro" en la citada zona), carga la culpa sobre los inmigrantes y la única parte de esta que admite es que "son las consecuencias de haber tolerado una inmigración clandestina que ha alimentado por una parte la criminalidad y por otra ha generado una situación de fuerte degradación". Por suerte, esta no es la única postura política al respecto, ya que el líder de la oposición, al igual que el portavoz episcopal, han repudiado la violencia de estos actos e incluso se ha llegado a hablar de la esclavitud en el estado italiano en el caso de Bersani.
Pero desde luego, estos pobres diablos que han ido a dar con sus narices en el sur de Italia luciendo piel negra no parecen tener un futuro para nada agradable. Sólo hay que ver que la Liga Norte, partido del citado Ministro del Interior italiano, se ha negado a que haya musulmanes dentro de los servicios de limpieza de sus oficinas. Ante sujetos así, ¿cómo vamos a aspirar a una buena integración?

La cara donde pueda verla

Ayer se pudo escuchar en un programa de la Cadena Ser una noticia un tanto llamativa. El gobierno francés tiene un proyecto de ley, que por lo visto ya se ha aprobado, para prohibir taparse el rostro en lugares públicos salvo en ocasiones excepcionales como puedan ser los carnavales. La razón de esta llamativa ley es acabar con la ocultación del rostro de las mujeres islámicas tras un velo.
De nuevo, en uno de los países de mayor número de inmigrantes de Europa se toman medidas contra uno de estos colectivos (generalmente el musulmán, como ya hiciera Suiza prohibiendo la construcción de minaretes) y eso nos hace plantearnos si es algo correcto o no.
El velo es, según la perspectiva occidental (ya que no podemos tener en cuenta la musulmana al no pertenecer a este colectivo y ser además la que está en tela de juicio), un elemento opresor de la mujer, que oculta sus rostros porque los considera fuente de pecado. Por tanto, da la sensación de que si quitamos el velo estamos liberando a la mujer en cuestión. Sin embargo, el velo es una prenda que los creyentes eligen portar por sus convicciones teológicas (otra cosa es en los países de Oriente Medio y África, donde hay una obligación social potencial a llevarlo). Si prohibimos su uso, lo único que conseguimos es prohibir a las mujeres de esta religión ejercer su fe. Por tanto no es una solución válida.
Quizás sería más correcto para llevar a cabo estos objetivos algo como una campaña de concienciación de las mujeres musulmanas de Francia de lo que el velo significa y que no tiene sentido. Pero una mera prohibición, los únicos efectos que puede tener son contraproducentes (un aferramiento mayor a estos símbolos en defensa del estado opresor que los ilegaliza).

Ya tenemos crisis hasta en la familia

Otro de los temas que se me quedó en el tintero. De nuevo lo siento, y me pongo a ello enseguida.
El pasado 27 de diciembre hubo una manifestación en Madrid. No, no fue por reivindicaciones laborales (como hicieron las almadrabas de Conil ayer, por cierto), ni tampoco pedían algún tipo de legislación para evitar una discriminación, ni era nada de la SGAE. Era por esa institución de la que muchas veces nos queremos librar aunque no podamos (no, Hacienda no), la familia.
Bromas aparte, como viene haciéndose desde hace algo de tiempo, las jerarquías eclesiásticas españolas congregaron en la Plaza de Lima de Madrid a millares de personas para pedir la defensa de esta institución, la cual declaran en crisis (parece ser que la palabra está de moda y ya no sólo sirve para el contexto económico actual). Según aquellos que convocaron la manifestación y los que asistieron a ella, la familia está en una delicada situación ante la facilidad jurídica que supone el divorcio y el matrimonio homosexual y el aborto desvirtúan sus estructuras.
En resumen, se exigía el mantenimiento del orden familiar que parece haber quedado obsoleto en los últimos años. Las altas esferas del catolicismo español, acompañadas por multitudes populares, consideran que el único modelo válido de familia es el que ha existido hasta hace poco tiempo, y ante la "flexibilización" del término "familia" (por llamar de alguna manera a este fenómeno), repudian la situación actual.
Al día siguiente, en un debate del programa La Ventana de Cadena Ser, hablaban Santiago Carrillo y Raúl Morodo y, tras tocar varios temas de política internacional, se pasó a hablar de este. Y Carrillo ponía en duda que la familia estuviera "en crisis". La estructura familiar ha cambiado, como ha cambiado el contexto político, por lo que según sus palabras no parecía correcto hablar de estos términos. También comentó que resulta irónico que la Iglesia exalte el modelo familiar franquista, cuando el régimen dictatorial español, que tanto defendía esta institución, no disponía de ningún tipo de ayuda social para estos colectivos, mientras que en la vecina y hereje Francia se daban unas ayudas a las familias que en muchos casos bastaban para subsistir.
Y es que la sociedad ha cambiado y eso exige que sus estructuras también lo hagan. Pero eso no significa que todo se vaya a derrumbar y sea el fin del mundo sino que una serie de conceptos han quedado obsoletos (al menos a nivel macrosocial) y han sido sustituidos por otros (como las familias monoparentales, que se han hecho con un hueco en nuestros pueblos y ciudades). Y la Iglesia, al igual que todo el mundo, tendrá que adaptarse a estos cambios y probablemente cambiar también (aunque sea a un ritmo y de una forma diferente).
Por último, comentar un hecho brevemente. Porque el señor Antonio María Rouco Varela dijo en la citada congregación: "Europa se quedaría sin hijos sin la familia católica". Pero para su información, las tasas de natalidad, que caían estruendosamente, están subiendo y recuperándose gracias a la inmigración musulmana (y esto no pasa sólo en España). ¿No se equivocaría y querría decir la familia musulmana? ¿O no será tal vez algo irrelevante la religión en este tema?

Condenada por secuestrar a su hija

Sé que llego un poco tarde, que debería haber escrito esto durante mis vacaciones, pero el estrés de la inactividad navideña no me lo ha permitido y tengo que hacerlo ahora, ya que el tema no me parece como para pasarlo por alto.
Imagino que no habré sido el único que ha escuchado (o leído) esta noticia durante el periodo festivo que acabamos de pasar y tampoco creo que las continuas referencias de los medios a este caso judicial y sus quejas sean objeto de la casualidad o el capricho.
Para quién desconozca los hechos, la mujer de la fotografía, María José Carrascosa, ha sido condenada por un tribunal estadounidense a 14 años de cárcel por varios cargos, entre otros por retener a su hija fuera del país (lo que viene siendo un secuestro). El gobierno español, con su cuerpo diplomático a la cabeza, haciendo gala de su coraje por la defensa de sus ciudadanos, ha repudiado la sentencia de la valenciana... aunque "con la boquita pequeña", sin arriesgarse a cualquier enfado por parte del país que preside Barack Obama.
Pero lo espinoso de este caso no es que se condene a una española en EE.UU. por un "secuestro" que pueda tener mayor o menor sentido sino que se han producido una serie de incoherencias durante el proceso, como que la acusada fuera considerada víctima de malos tratos hace unos años en el mismo país que ahora la condena, y parece haberse ninguneado la autoridad española, como podemos interpretar el hecho de que la justicia valenciana le concedía la custodia de la joven pero, aún con la sentencia bajo el brazo (como se presentó allí), se decretó su busca y captura porque un tribunal estadounidense había concedido la custodia al padre (ese que años antes había sido acusado de maltratador) y se encarceló a la mujer.
El sistema judicial estadounidense (procedente en gran parte del inglés, si no me equivoco) ha dejado varias muestras a lo largo de la historia de su "singularidad". Sus decisiones se ponen en tela de juicio en muchos casos. Este no es más que uno de ellos. Entonces, ¿por qué sigue todo igual? Quizás sea por el potencial político y militar de la gran potencia, que hace que los dirigentes olviden a sus ciudadanos y prefieran no cuestionar las decisiones que salen del gran gigante americano. Pero en cualquier caso, lo que no cabe dudar es que los damnificados son los ciudadanos que, en su estancia en el citado país, tienen cualquier percance con la ley. Juzgados por tribunales que valoran antes que cualquier hecho la nacionalidad y desprovistos de la protección que pudiera brindarles su patria.

viernes, 1 de enero de 2010

Entrada en el 2010

No sé si todos nos habremos dado cuenta, pero estamos en una fecha muy señalada. 1 de enero, inicio de un nuevo lustro. Así que empecemos por desear un feliz año a todos aquellos que lean esta entrada (también a los que no, pero a esos con desgana) y esperemos que este año supere al anterior y que al tocar su final pensemos todos que el próximo no pueda ser mejor.
Y tras felicitar a todo el mundo por la fecha en la que nos encontramos, pasemos a echar un vistazo a algo que probablemente merezca la pena comentar. Porque entre el jolgorio de las campanadas, regadas con cava o champán y atragantadas con uvas, no se me ocurría nada sobre lo que reflexionar en tan señalada fecha. Pero un vistazo a la programación televisiva me permitió notar que hay serios temas por los que preocuparse. Porque más de un telespectador pudo preguntarse ayer qué había hecho para merecerse una tortura tal.
Las campanadas se acercaban y a los hogares españoles llegaba el debate navideño por excelencia: ¿en qué cadena vemos las uvas? ¿La clásica televisión española, ya huérfana de Ramón García (por suerte pensamos muchos), con Anne Igartiburu por quinto año consecutivo acompañada de un tal Manuel Bandera? ¿Antena 3, que emite desde Santiago de Compostela con motivo del Xacobeo, con Antonio Garrido y Patricia Montero presentando? ¿O tal vez Telecinco?
Pues muchos españoles seguro que comenzaron el año con la cadena Telecinco, que tenía presentando a dos "ilustres del panorama cultural nacional": Jorge Javier Vázquez, alma del ya difunto Aquí hay tomate, y Belén Esteban como plato fuerte. La "princesa de la calle", popular "por haber llegado a lo más alto desde la nada", fue elegida por los magnates de la cadena para aprovechar su tirón mediático en ese signigicativo momento de las campanadas de año nuevo. ¿Para qué poner a una pareja de actores de cierto renombre o sobrios presentadores con experiencia si podemos utilizar a una figura atrayente, para unos por mofa y para otros por identificación de unos valores algo difusos en su conducta, y a un presentador experto en armar jaleo?
Así que tal vez deberíamos mirarnos todos para buscar entre nosotros la razón por la que esos señores ávidos de beneficios colocan ahí a esa señora en lugar de un profesional. Porque "la Esteban" es todo un ídolo en la sociedad española, por mucho que nos fastidie a aquellos que la vemos como una mujer que vive de las rentas por un romance con un torero poco espabilado y que, por mucho que diga amar a su familia, la perjudica vendiendo su vida privada como pública (sí, me refiero al famoso pollo de Andreita, que por cierto parece haber dejado secuelas en la pobre niña).
Pero bueno, si huyeron de Telecinco, como fue el caso de mi familia, que nos refugiamos en la televisión española, más comedida, tienen razones para decir que han empezado el año con buen pie (o al menos con buen ojo). Pero el festival que siguió a las campanadas en la televisión estatal no fue superior al que dio Telecinco durante ellas. Con el inicio del lustro, llegaba esa fecha que acababa con la publicidad en la cadena, en favor de las privadas que ahora se llevarán los mejores contratos publicitarios.
Algo que no tiene por qué ser malo... si no fuera porque parece que con la publicidad se ha ido todo el presupuesto de la cadena, que tiró de reposición en lugar de organizar una gala como todos los años. Algunos actores del panorama español para dar la cara muy de vez en cuando, y vídeos y más vídeos. Así que si las galas de año nuevo suelen ser cutres, ya no nos basta y tiramos de archivo de lo hecho en años pasados...
Pero bueno, en realidad no estuvo tan mal. Mucha gente se lo tomó a broma (el cava probablemente ayudara para ello) y hacían competiciones a ver quién se sabía los distintos cantantes que iban saliendo y sus canciones. En mi casa parece que ganaba mi padre. ¿Y en la suya?