miércoles, 27 de octubre de 2010

Compenetrar egos es complicado

Para aquellos que no sean seguidores del mundo del baloncesto (y para los que lo sean pero no se hayan enterado), anoche arrancó la temporada 2010/11 de la NBA con tres partidos: un Celtics-Heat para inaugurar la 'regular season' y Blazers-Suns y Lakers-Rockets para continuar el espectáculo. Jugaron españoles en dos de los partidos: Rudy estuvo 22 minutos en pista en los Blazers para ganar por 106 a 92 al equipo de Phoenix con 7 puntos del mallorquín y Pau Gasol anotó 29 puntos y cazó 11 rebotes para llevar a los Lakers a la victoria contra el combinado de Houston. Pero en realidad las miradas anoche no estaban puestas en ninguno de estos dos duelos, sino en el inaugural: los veteranos Boston Celtics recibían a las estrellas de los Miami Heat. Un duelo entre aspirantes al título de campeón de la NBA.
Dos equipos aspirantes al título. Dos proyectos completamente diferentes. El de los locales, los Boston Celtics, un equipo que desde hace varios años se nutre de grandes jugadores en sus últimos años como jugadores y algunos jóvenes segundones, con Pierce, Garnett y Ray Allen, todos por encima de los 30 años, como piedras angulares, escudados por un joven Rajon Rondo y algún jugador más como Perkins, a los que este año se han sumado jugadores de la talla de Nate Robinson y los hermanos O'Neal, Jermaine y el mítico Shaq.
Frente a ellos, un equipo que el año pasado tenía una estrella, Dwyane Wade, a la que han sumado otras dos este año: el valoradísimo ala-pívot Bosh y el famoso alero (y para muchos heredero de Jordan en grandeza, aunque no para mí) Lebron James. Todos ellos secundados por una serie de suplentes y jugadores de rotación como Udonis Haslem, House o Carlos Arroyo.
El partido se presentaba como una prueba de lo que podían llegar a hacer estos equipos. Los 'Beach Boys' de Miami (como ha sido apodado su trío de estrellas) tenían que acabar con las viejas glorias reunidas en Boston. Y los treintañeros del equipo verdiblanco tenían que demostrar que la veteranía y compenetración está por encima del físico y la calidad de tres jugadores puntuales.
A la hora de la verdad, Boston defendió bien (mucho mejor que Miami, que en ataque se nutrió en gran parte de los triples y algunas geniales penetraciones de 'King' James y Wade) y mostró tener un bloque con gran compenetración, aunque aún hay aspectos que trabajar (y el hecho de que Shaquille O'Neal ya no sea capaz de correr para hacer una ayuda en defensa me parece que indica que tal vez no esté para jugar en un equipo que quiere optar al anillo de la NBA). El ímpetu de las jóvenes estrellas del equipo de Florida fue frenado por una buena defensa y calcinado por un ataque bien llevado. Los Celtics llevaron el mando durante todo el partido, salvo por sendos bajones en el tercer y cuarto cuarto que permitieron soñar con la victoria a los Heat, una de ellas cercana al final.
Así que, tras este partido, se confirma lo que la mayoría de analistas deportivos de la NBA decían: Boston tendrá que saber racionar a sus veteranos para conseguir algo, y las estrellas de los Miami Heat tendrán que saber acoplarse, compenetrar su calidad y acallar un poco sus egos probablemente.

martes, 19 de octubre de 2010

Tranquilos, saldrá indemne

Ayer fue arrestado en Italia un militar de la Guardia de Finanzas acusado de irrupción ilegal en archivos secretos de la policía para espiar a adversarios del primer ministro del país. ¿Y quién es dicho político cuyos rivales estaban siendo vigilados? Efectivamente, Don Silvio Berlusconi. Sí, ese mismo señor que se ha divorciado de su mujer recientemente tras ver cómo se publicaban fotografías e incluso un testimonio de algunas de sus entretenidas fiestas acompañado de lindas damas de compañía. Sí, ese mismo que ostenta el cargo político de mayor importancia en el país tras haber sido elegido democráticamente (con una ayudita de sus amigos de la Liga Norte).
El político italiano ha visto su nombre envuelto en un escándalo de espionaje, aunque por ahora no haya sido de manera directa. Este hecho haría tambalearse la imagen de cualquier político (además de las sanciones judiciales que pudiera acarrear)... pero no la de Berlusconi.
'Il Cavaliere' ha sido ya juzgado por varios casos judiciales y ha visto su figura vuelta en escándalos como la fiesta mencionada anteriormente, en la que se le pudo fotografiar en una de sus mansiones con varios empresarios y prostitutas pasando una tarde agradable, por decirlo de alguna manera. Y por más trapos sucios que salen sobre él, no se observa cambio alguno. Sigue sin ser gravemente sancionado por alguna de sus tropelías. Sigue sin verse mínimamente cuestionado. Y sobre todo, sigue siendo votado.
Así que, señores detractores del mandatario romano, no esperen que este caso suponga un antes y un después en la figura de Berlusconi. Y en cuanto a sus seguidores, tranquilos, que saldrá indemne.