jueves, 23 de mayo de 2013

Nadie da duros a pesetas

Le salió caro el cubierto a Francisco Correa. Pagar la friolera de más de 32.000 euros para una boda parece exceder la aportación normal a una boda, por muy de alto copete que esta sea. Con semejante dispendio, normal que fuera uno de los testigos de la boda.
Mientras que muchos españoles nos llevamos las manos a la cabeza ante una invitación para asistir al enlace matrimonial de amigos o familiares por el desembolso que esto supone, el señor Correa no dudó en aportar la escandalosa cantidad citada. Y lo que es peor, según declara ahora el señor Agag, sólo contribuyó pagando el alumbrado de la fiesta.
Desconozco el despilfarro que pudiera realizar la familia Aznar para el enlace de su pequeña, pero si sólo el alumbrado costó esa cantidad, el resultado debió ser un espectáculo de luces digno de un concierto de diva en el descanso de la Superbowl en tiempos de bonanza económica. Entiendan así las familias Aznar y Agag mis dudas sobre esta cantidad y su relación supuestamente estricta con el pago de parte de la boda.
La realidad es que nadie da duros a pesetas y resulta difícil creer que un empresario realizaría tal desembolso de manera estrictamente amistosa y altruista. Si bien el señor Agag, amigo de Francisco Correa como declara, no ejerce ningún cargo público, sí lo hace su suegro y la familia de este, teniendo mucha influencia en la política nacional. Por ello, una vez más, permítanme ustedes la duda respecto a este pago que se presenta un tanto excesivo para su concepto y que si bien no es de manera directa a un cargo político, sí lo es a su familia directa y política.

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